lunes, 4 de octubre de 2010

EL "CARLISMO" EN "INTERECONOMÍA TV"


Cada domingo por la noche es, para mí, una cita con el recuerdo gracias al trabajo más que bien desempeñado por el equipo del programa “España en la memoria”. Unas veces mejor, otras peor; unas con mayor objetividad y otras con menor; unas veces interesándome y otras veces, simplemente por ver de que va; pero siempre con un saber hacer excelente.

Ayer con entusiasmo mayor que el habitual acudí corriendo, después de asistir a la Santa Misa dominical, a mi cita semanal con “el hombre de los recuerdos”; a ver a una intima amiga de la familia, a un admirado Requeté y a ese “cuenta-cuentos” que llega al corazón de la juventud de una desecha Patria; bien sea la Patria grande como la chica. Pero mi sensación tras el programa fue muy agridulce. En otras palabras, esta cadena, el programa, me decepcionaron.

Bien podía haberse llamado el programa: “Requeté”, “El requeté y Margaritas” “del requeté a la traición y la transición” o simplemente “Requetés; Entre el frente y la retaguardia”; pero jamás hubo de llamarse “El carlismo”.

Resultó ser el programa, para quienes hemos leído los libros del tertuliano Pablo Larraz, un mero y escueto recorrido por sus dos libros. Siendo muy buenos trabajos ambos, el programa de anoche no fue más que la puesta en escena de los testimonios del primer libro, y algo semejante del segundo más toda la batería de fotografías de estos y las impresionantes imágenes ofrecidas por el Señor Arteseros.

Por ello no se puede decir que lo sesgado del mensaje del programa de ayer sea Carlismo. ¡Carlismo es muchísimo más que eso! Carlismo no solo es o son los voluntarios del requeté y las margaritas de después de los sucesos de Asturias y la Cruzada de Liberación Nacional, sino que son los regentes ninguneados, los que los apoyaron, los que les siguieron, los que dejaron todo lo que tenían por la justa causa de Dios y la legitimidad; las mujeres que en cuatro guerras entregaron a maridos e hijos, mujeres viudas, niños huérfanos, patriotas desterrados por el afán desordenado de poder de los liberales durante casi dos siglos. Pero aun así el carlismo tampoco es eso. El carlismo no es únicamente ponerse una boina o cantar el Oriamendi, es una forma de vivir, es una filosofía de vida… Los Reyes Católicos podrían haber sido Carlistas, Felipe II podría haberlo sido de igual manera que también lo pudo ser Don Juan de Austria; porque el carlismo no es más que el Tradicionalismo encarnado en la figura del legitimo heredero Carlos V y su digna y Regia descendencia, en la lucha contra la tiranía del liberalismo y de quienes se profesan enemigos de la Iglesia; en definitiva, ¡la defensa de Dios como ideal máximo y principio fundamental!

Por eso, lo encarnado en los interesantísimos tertulianos Don José Álvarez Limia y Doña Rosari Jaurrieta Baleztena, el puro espíritu con el que testimoniaron, quedo a la sombra ante lo patético y triste del final del programa.

Bien haría Doña Rosari en apuntar que no se habló de Don Antonio Molle lazo. Pero tampoco se hablo del requeté en conjunto, como organización de preguerra y postguerra; tan solo unos destellos, en forma de apuntes por don Benito Tamayo y los cortos en los que se recogía el testimonio del abogado hispalense D. José Luis de la Torre, alumbraron algo de lo que este movimiento supuso; mucho menos entonces se hablo de Carlismo.

Dice siempre el Señor Arteseros que las partes empiezan siendo interesantes llegando a serlo mucho más, aun, conforme se van superando los cortes publicitarios, llegando al sumum en el tramo final. Pues bien señor Arteseros, no fue, ni muchísimo menos, ayer, de esa manera.

Después de una muy interesante y emotiva primera parte, pasamos a una segunda, donde se abundo en testimonio y en documentos, hubo una tercera de transición, llegando finalmente a una cuarta parte LAMENTABLE; si, digo bien; ¡LAMENTABLE! Y no me mal interpreten, ya que no me permitiría escribir esto sin haberlo valorado primero con mis admirados amigos nonagenarios, empezando por mi abuelo y demás excombatientes de la 1ª División de Navarra, con los que tengo ocasión de comer todos los años.

Como decía, el mensaje emitido, dejó mucho que desear por varios motivos. Desglosando el todo de este tramo de programa, señalaré lo patético, escueto y sesgado del mensaje; aunque no sé si se puede llamar de esta manera, porque a estas alturas a un no alcanzo a discernir si lo que tuve ocasión de ver ayer, fue mensaje o simple publicidad del libro de D. Pablo Larraz y Don Victor Sierra-Sesumaga.

Fue Don Benito Tamayo, oportuno; y Don pablo Larraz escueto en palabras; Don Luis Hernando de Larramendi, mero espectador y Don José Álvarez Limía y Doña Rosari Jaurrieta Baleztena, verdaderos protagonistas. Pero Don victor Sierra Sesumaga… Casi mejor que se hubiese quedado usted en casa caballero. Y es que, el ser coautor de un libro no le da a uno, por mucho afán que tenga, titulo alguno para hacer las valoraciones que este señor se permitió hacer, ayer noche.

Comenzó mi descontento cuando esta persona, en el marco general del que se hablaba, el Carlismo, se permitió el lujo de afirmar, más que de forma categórica, que dicho “movimiento” terminaba con su generación, que era algo triste pero que así era…

Pues bien muy señor mío y con todos mis respetos: ¿y las generaciones venideras, qué? ¡Está usted muy equivocado, caballero! Es más, me permitiría afirmar que usted no tiene ni idea de Carlismo por muchos libros que pueda llegar a escribir.

Como decía arriba, el tradicionalismo es intemporal y por lo tanto desde que este se plasma en la línea legitimista de Don Carlos, también lo es; ¡Mal que le pese a alguno! Además, ¿Quién es usted para impedirnos, a los jóvenes, a los nietos, bisnietos, e incluso algún hijo; desarrollar nuestra forma de vida? ¡Que usted no la siga como debiera, no quiere decir que deje de haber gente que sí que lo haga; que la hay!

Pero bueno el programa continuaba: imágenes de Pamplona y MonteJurra; parecía que se iba a arreglar el “lapsus”, cuando dicho caballero, se permitió soltar otra afirmación rotunda y muy, muy seria a mi parecer, como si de lastre se tratase. Y dígame usted, D.Victor ¿Quiénes somos para comparar los sucesos del año 76 con un atentado terrorista como el de Begoña?

Sin entrar en que ocurrió o dejo de ocurrir en dicho acto del Santuario de Nuestra Señora de Begoña, si le diré, de nuevo caballero, que si algo he “mamado” y bien además, de las enseñanzas de mi abuelo, es que: ¡¡¡El Carlismo, ¡Jamás! De manera absolutamente rotunda, fue terrorista!!!

Independientemente de a que rama del carlismo pertenezca usted, no sé cómo puede afirmar, tan a la ligera, y más en televisión, lo que afirmó; máxime cuando se conoce de primerísima mano la intervención en dicho acto de los servicios de inteligencia nacionales, ministros del gobierno e influencia de grupos paramilitares tanto italianos como argentinos; como maniobra del mencionado gobierno de transición para quitarse de en medio a una fuerza tal como el Carlismo.

Y no contento con estos desafortunados comentarios, porque deslices desde luego no fueron, se permitió usted el comentario, cínico y en absoluto consecuente con la postura que mostro a lo largo del programa, de que el “oriamendi” tenía que escucharlo de pie… Pues mire caballero si usted tiene que escucharlo de pie, yo lo haré sentado.

En definitiva se mostró eso, un carlismo de transición, no un requeté, no un sentido del carlismo, no una filosofía ni origen del carlismo, sino un carlismo aparentemente mermado que algunos quieren. Pero desde luego, eso no es Carlismo, de la misma manera que no lo es la “regencia nacional de Estella (RENACE)”, ni lo es la “patraña autogestionaria y socialista” que los “huguistas” venden.

¡Más valdría ser hoy en día como el viejo capitán de Pueyo y no predicar un Carlismo como el que se vio ayer noche en la mesa de los “desentendidos”!

Carlismo está bien claro lo que es: DIOS – PATRIA - REY ; ¿Un trilema permanente! Y creo que es bien claro lo que supone.

Dios - Uno y Trino.

Patria – España, destino de unidad indivisible.

Rey legitimo.


Si alguna de estas faltase, podrá llamarse como se quiera llamar, pero jamás, Carlismo.

Con tristeza y resignación de que se muestren las cosas como se muestran, y se cuente la historia como se cuenta; con un Viva Cristo Rey, un Viva España y un Viva el Rey Legítimo, me despido.

José-Ángel de Zubiaur y Mayans

Carlista y nieto de sendos abuelos requetés del
18 de julio y abuela y tías-abuelas Margaritas
Tomado del Blog Sanguis Martyrum

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