Nosotros estamos llamados a la gran batalla que hemos de luchar a las órdenes de la Mujer vestida de Sol. Tened coraje y combatid. Hemos de estar hechos para el ideal y no para el engaño. Si alguno de vosotros obra así, pido a Dios que pronto le aparte de nosotros. Que se quede con sus juegos, con sus novias, con sus ligerezas y con sus cobardías y mentiras.
Queremos hombres, y hombres verdaderos. Prefiero mil veces tener tres o cuatro hombres de verdad, que cuatrocientos o cuatro mil farsantes. Los primeros sabrán morir para con su sangre fructificar la tierra. Los cuentistas y farsantes no servirán más que para estorbar entre los que se tomarían en serio la santidad. Que se vayan con sus entretenimientos a otra parte. Que jueguen a sus diversiones privadas en otro lugar. Que hagan su vida con otras asociaciones. Y que nos dejen en paz, solos y felices, porque Jesús hará que empecemos un nuevo sendero de salvación de juventudes.
¿Falsos, cuentistas, ennoviadores, zánganos, comodones, aburguesados, hombres de ir tirando...? NO GRACIAS.
Padre José María Alba Cereceda S.J

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