sábado, 24 de diciembre de 2011

PROCESIÓN NAVIDEÑA

Jinetes persignados van llegando del Norte,
presintiendo el lucero,taloneando rocíos;
cicatrices de cardos en los cascos se clavan,
las plegarias por riendas,fierro y cruz por avíos.

Del Norte amurallado de algarrobales firmes,
bajan los peregrinos con crespones de puna,
te traen como ofrenda, Señor, un eco antiguo,
y el eco se arrodilla para besar tu cuna.

Van llegando del Sur los paisanos del viento,
cofrades de la nieve, arrieros sin más huellas,
que las coplas vertidas en diapasones blancos,
como la cal sencilla o las altas estrellas.

Del Sur donde una herida de sangre memoriosa,
arriban portadores del pendón y el venablo,
son guerreros vencidos, Señor, pero la herida,
es gloriosa y merece coronar tu retablo.

Llegan desde el oeste porque la roca sabe,
su destino de signo triunfal que prevalece,
quebrarán las montañas mil hachazos de soles,
pero una piedra sola ni se agrieta o perece.

Del oeste partieron con el vértigo a grupas,
pobladores de cumbres que talló algún orfebre,
es vértigo que guarda la hazaña de la tierra,
recíbelo, Señor, en tu austero pesebre.

También llegan del este, transidos de horizonte,
talegas desbordantes de trigo y de glicinas,
entre hileras de talas que refiló el pampero
y el estampido agreste de briosas carabinas.

Del este no te faltan los hombres que se acercan,
malambeando las penas y la pampa por ley,
la pena tiene el sello, Señor, de tu calvario;
acéptala tumbada con la mula y el buey.

No llegan, no es posible, no hay puntos cardinales;
no hay rosa de los vientos que oriente sus pisadas,
para aquellos espectros de traicioneras manos,
en el filo del odio de un puñal maniatadas.

Han perdido los rastros porque hollaron Tu Nombre;
están ciegos de cielo, cautivos del fangal,
rechazaron la Noche del Cordero Naciente,
arrojaron abrojos al agua bautismal.

Del Oeste o del Sur, ya del Norte o del Este,
del flanco de la patria que marche en procesión,
haznos llegar intactos, Señor, para decirte:
somos tu grey, tus hijos, tu falange y legión.

Antonio Caponnetto

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