jueves, 29 de enero de 2009

EpC

La justicia en este país no existe. Y ya que no existe, ni los tribunales ni los jueces son legítimos porque no pueden, por ellos mismos y por el sistema, impartir justicia. No se puede esperar menos, ni más, de este montaje llamado democracia y sustentado en una constitución pagana, atea, ambigua. Escrita, en suma, a lo largo de un rollo de papel higiénico. Alguien equivocó su uso…

El Tribunal Supremo rechaza el derecho a la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía. Esa es la noticia del día y los debates en la calle se centran en ello. Pero los atropellos no han empezado ahora. Las agresiones no son nuevas. Contra la familia, el divorcio; contra la vida, el aborto; contra el matrimonio, los maricas; contra los niños, EpC.

Preparad las espadas, al cinto. La empuñadura impoluta para ser desenvainada.

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