viernes, 5 de junio de 2009

HABLANDO DE ÉTICA: EL CARDENAL ROUCO, EL PP Y EL PSOE


El 29 del mes pasado saltó a la prensa el anuncio de que “El CEU elije a Bono, Aznar y Rouco para hablar de ética y futuro de la democracia”, dentro de los cursos de verano que La Universidad San Pablo CEU de Madrid (Asociación Católica de Propagandistas) iba a realizar a principios de junio.

El Gran Canciller de la Universidad, Alfredo Dagnino, manifestó que el objeto de estas jornadas es “reflexionar sobre los fundamentos prepolíticos de la democracia en España hoy y analizar los cauces sobre los que discurrirá en el futuro”. Entre los ponentes y profesores dijo que figuran el Presidente del Congreso, José Bono, el ex Jefe del Ejecutivo, José María Aznar, el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, el presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, y el Presidente de la Conferencia Episcopal y Cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, junto Arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, entre otros.

Me perdonarán que un estado de extrañeza y sinsabor me acometiera al ver la noticia: ¿cómo se pueden mezclar personas de puntos de vista tan dispares, éticamente hablando, bajo un cátedra católica?. Extrañeza que se me confirmó al rememora luego la dicho por el Papa Benedicto XVI, dado que las palabras de S. S. no solo son de aplicación en la Universidad ¿católica? de Notre Dame (Indiana), de los jesuitas. Como dijo Patrick Reilly, presidente de la sociedad Cardenal Newman, "El Papa Benedicto XVI claramente estableció una auténtica versión sobre la libertad académica para todos nosotros en su discurso a los directores de universidades católicas que nos dirigió cuando visitó Estados Unidos el año pasado; el Santo Padre ha vinculado la crisis de la verdad en los campus católicos con la crisis de la fe, y eso es lo que está en el núcleo del problema en la educación superior católica".

Así lo ha manifestado recientemente Claudio María Celli, que preside el Pontifico Consejo de las Comunicaciones Sociales, en la Universidad Pontificia de Salamanca: “la Iglesia pide coherencia, sólo eso, nada menos que eso, a las facultades de periodismo que se llamen católicas, a Salamanca, San Pablo CEU, Navarra, Murcia, Lovaina, Notre Dame, etc”.

Porque, tenemos un Bono asiduo componente de todo tipo de salsas de dudosa o nula catolicidad (San Carlos Borromeo como exponente gráfico de esa su religión “que es el amor”) y que ayer mismo, desde la cátedra cedida por el CEU, para más INRI, criticaba a Monseñor Cañizares por relacionar aborto y pedofilia, y eludía pronunciarse sobre el aborto, destilando con toda intención píldoras tan meditadas como “a mí lo que no me parece normal es que una mujer acabe en la cárcel por abortar” y asegurado que la Iglesia pensaba hasta el siglo XX que un ser humano no tenía alma hasta las cuarenta semanas asegurando que “la Iglesia pensaba hasta el siglo XX que un ser humano no tenía alma hasta las cuarenta semanas”.

No menos pintoresco es Vázquez, ese “cristiano” que no solo puede ser socialista e incluso votar (ante el respetable) contra el aborto, pero que también sigue militando en un partido anticristiano y abortista; por cierto, dado que todos los embajadores del PSOE en la Santa Sede han sido masones, surge la duda de un cambio de tendencia o de que utilice también mandil; como no podía ser menos, también el “católico” Vázquez tiró con bala y tuvo que ser corregido por Rouco: “no hemos omitido la propuesta social de la Iglesia”

No menos curiosa es la invitación a Aznar, el de la legalización de la píldora abortiva, la manipulación y destrucción de embriones y el incremento del aborto quirúrgico durante sus dos legislaturas; ¿qué ética cristiana puede enseñar tamaño asesino legal?. A él hay que añadir otros miembros de ese partido político clara y asumidamente abortista que es el PP (Rajoy dixit cantando las loas de la ley del 1985), como Benigno Blanco, antiguo alto cargo del mismo y que dirige una organización pepera, supuestamente independiente del partido, cuya finalidad es mantener la ficción de que se lucha (desde el PP) contra el aborto, pero que nunca ha pedido la derogación de dicha ley.

Claro, que en eso de pedir la derogación de la ley del aborto de 1985 tampoco se ha visto públicamente a ninguno de los obispos actualmente con vida.

Ante ese cúmulo de despropósitos, decidí indagar un poco y resultó que el citado curso lo organiza el CEU con la Fundación García Morente (la fundación de la iglesia madrileña), y que es un curso que la San Pablo hace para que la Iglesia haga proyección de sus enfoques “políticos”; como ejemplo, en años anteriores se trató sobre Educación para la Ciudadanía. Los ponentes los ha elijo el propio Rouco, a propuesta de María Rosa de la Cierva. Los cardenales hablan, junto a políticos de todas las tendencias, para crear polémica, dar imagen de pluralismo y, sobre todo, salir en los medios de comunicación con sus opiniones.

Llegado aquí mi desazón no puede por menos de transformarse en angustia y agudo dolor. ¿A dónde nos conduce la Conferencia Episcopal Española?. No ha sido bastante con su contribución al catastrófico cambio político, social y religioso que ha traído la transición por ella propiciada?. ¿Por qué ese seguir induciendo a engaño a los fieles, “bendiciendo” conductas perseguibles y enviándoles mensajes engañosos? ¿Cuánto debe durar aun la execrable política del mal menor de los obispos?.

Desde luego, mientras siga Monseñor Rouco, a quien más de uno ha visto dar la comunión a los abortistas Juan Carlos y Esperanza Aguirre (y mantiene en sus puestos a los ¿curas? de Entrevías) no hay visos humanos de regeneración de la CEE, instalada muy a su gusto en el “sistema” de esta tiranía partitocrática.

Hispánicus

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