Como si a un demonio se le lavase con agua bendita, así se comporta el Partido Popular ante el "NO AL ABORTO".
sábado, 30 de mayo de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
LA IGLESIA MILITANTE EN ACCIÓN.
Magnífico artículo sobre los Jóvenes de San José, custodios augustos y ejemplares, del alma y el cuerpo de los pobres, mendigos y desamparados barceloneses.
Letras rubricadas por Gonzalo Altozano.
Pero los Jóvenes no caerán en eso: los bocadillos que preparan son de fiambre o atún, a elegir, pues quieren llegar a cuantos más pobres mejor, sin faltar a las creencias religiosas de ninguno. No es alianza de civilizaciones a escala local, es caridad cristiana pura y dura. Para aprender a moverse así por la vida los de San José no tuvieron que cursar EpC, simplemente pasar por las aulas del Corazón Inmaculado de María, en Sentmenat, Barcelona. Este colegio es la obra educativa de la Unión Seglar; uno de sus fundadores fue el jesuita José María Alba, cuyo ideal de vida fue: “Por Cristo, por María y por España, más, más y más”.
Letras rubricadas por Gonzalo Altozano.
Pero los Jóvenes no caerán en eso: los bocadillos que preparan son de fiambre o atún, a elegir, pues quieren llegar a cuantos más pobres mejor, sin faltar a las creencias religiosas de ninguno. No es alianza de civilizaciones a escala local, es caridad cristiana pura y dura. Para aprender a moverse así por la vida los de San José no tuvieron que cursar EpC, simplemente pasar por las aulas del Corazón Inmaculado de María, en Sentmenat, Barcelona. Este colegio es la obra educativa de la Unión Seglar; uno de sus fundadores fue el jesuita José María Alba, cuyo ideal de vida fue: “Por Cristo, por María y por España, más, más y más”.
martes, 26 de mayo de 2009
¡PROMETO!
Amar a Dios sobre todas las cosas
y levantar sobre ese amor toda mi vida,
mis pensamientos y mis acciones.
Defender intrépidamente la Fe católica y los
derechos de Dios, sin temor a quedarme solo en su
defensa, esperando mi fortaleza del Sacramento de
la Confirmación, con el que fui ungido.
Amar sin reserva a España, mi Patria, la nación
de eterna Cruzada, relicario de santidad, sublime
escuela de tradiciones.
Entregarme a su servicio, estudiar, conocer y
amar su Tradición y trabajar hasta el último aliento
de mi vida, para que sea una realidad en ella el
reinado del Sagrado Corazón.
Exigirme sin contemplaciones el cumplimiento
de mi deber, ser incapaz de pactos con sacrificio del Ideal.
Vivir en hermandad con todos mis compañeros,
y entender la amistad y el amor como el más
generoso y noble servicio al ideal.
Vivir con humildad y alegría mi juventud y
señalarme por el celo apostólico entre los jóvenes.
Aceptar con gratitud las enseñanzas y
mandatos de mis superiores, encargados de mi
formación, y serles fiel, disciplinado y leal.
Enorgullecerme siempre de mi Religión, de mi
Patria, de mis padres, de mis compañeros de
Asociación y de ser miembro de la Unión Seglar.
Honrar la memoria de los santos, misioneros,
cruzados, conquistadores, héroes y figuras gloriosas
de nuestra historia, y de todos los mártires de
España, que ofrecieron su vida por una España católica.
Seguir sus pasos hasta el sacrificio supremo y
el martirio si preciso fuera, y luchar contra las
sociedades secretas y la masonería, así como contra
el liberalismo y el marxismo, enemigos del Reino de Dios.
Alimentar mis días con la consigna:
Por Cristo, por María, por España, MÁS, MÁS, MÁS.
Así espero cumplirlo con la gracia de Dios
y la protección de la Virgen Santa María.
UNIÓN SEGLAR
y levantar sobre ese amor toda mi vida,
mis pensamientos y mis acciones.
Defender intrépidamente la Fe católica y los
derechos de Dios, sin temor a quedarme solo en su
defensa, esperando mi fortaleza del Sacramento de
la Confirmación, con el que fui ungido.
Amar sin reserva a España, mi Patria, la nación
de eterna Cruzada, relicario de santidad, sublime
escuela de tradiciones.
Entregarme a su servicio, estudiar, conocer y
amar su Tradición y trabajar hasta el último aliento
de mi vida, para que sea una realidad en ella el
reinado del Sagrado Corazón.
Exigirme sin contemplaciones el cumplimiento
de mi deber, ser incapaz de pactos con sacrificio del Ideal.
Vivir en hermandad con todos mis compañeros,
y entender la amistad y el amor como el más
generoso y noble servicio al ideal.
Vivir con humildad y alegría mi juventud y
señalarme por el celo apostólico entre los jóvenes.
Aceptar con gratitud las enseñanzas y
mandatos de mis superiores, encargados de mi
formación, y serles fiel, disciplinado y leal.
Enorgullecerme siempre de mi Religión, de mi
Patria, de mis padres, de mis compañeros de
Asociación y de ser miembro de la Unión Seglar.
Honrar la memoria de los santos, misioneros,
cruzados, conquistadores, héroes y figuras gloriosas
de nuestra historia, y de todos los mártires de
España, que ofrecieron su vida por una España católica.
Seguir sus pasos hasta el sacrificio supremo y
el martirio si preciso fuera, y luchar contra las
sociedades secretas y la masonería, así como contra
el liberalismo y el marxismo, enemigos del Reino de Dios.
Alimentar mis días con la consigna:
Por Cristo, por María, por España, MÁS, MÁS, MÁS.
Así espero cumplirlo con la gracia de Dios
y la protección de la Virgen Santa María.
UNIÓN SEGLAR
lunes, 25 de mayo de 2009
EXCELENCIAS DE LA SOTANA
1º - El recuerdo constante del sacerdote
Ciertamente que, una vez recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va de paisano es uno de tantos, el que va con sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O se hace un mártir o un traidor, si llega el caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato, como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o clase que éste representa.
2º - Presencia de lo sobrenatural en el mundo
No cabe duda que los símbolos nos rodean por todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián, no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de los ciudadanos.
Una sotana siempre suscita algo en los que nos rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios le produce remordimiento.
Las relaciones del alma con Dios no son exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia. Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos; de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva a la desacralización.
3º - Es de gran utilidad para los fieles
El sacerdote lo es, no sólo cuando está en el templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado; es una vida, una entrega total y sin reservas a Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer al sacerdote de entre las demás personas; si éste lleva un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio de los fieles y el mejor desempeño de su misión.
4º - Sirve para preservar de muchos peligros
¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es hoy una terrible realidad.
Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.
Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero, al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo, que ya muchos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.
Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes.
5º - Ayuda desinteresada a los demás
El pueblo cristiano ve en el sacerdote el hombre de Dios, que no busca su bien particular sino el de sus feligreses. La gente abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al padre que es común del pobre y del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los despachos por altos que sean se abren ante las sotanas y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos? Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio de la sotana se ha ido acumulando a base de tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de ella como si se tratara de un estorbo?
6º - Impone la moderación en el vestir
La Iglesia preservó siempre a sus sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en que no caben los lujos. La sotana es de una pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color (negro) y de una forma (saco). Los armiños y ornamentos ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.
Pero, vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos, colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá de ir con la moda y su voz ya no se dejará oír como la del que clamaba en el desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos de camello.
7º - Ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia
Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión sagrada o confundirá su traje y su vida con la del mundo.
Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas con otras que le vengan a la mente a usted. Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos a través de los siglos.
Padre Jaime Tovar Patrón
Ciertamente que, una vez recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va de paisano es uno de tantos, el que va con sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O se hace un mártir o un traidor, si llega el caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato, como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o clase que éste representa.
2º - Presencia de lo sobrenatural en el mundo
No cabe duda que los símbolos nos rodean por todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián, no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de los ciudadanos.
Una sotana siempre suscita algo en los que nos rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios le produce remordimiento.
Las relaciones del alma con Dios no son exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia. Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos; de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva a la desacralización.
3º - Es de gran utilidad para los fieles
El sacerdote lo es, no sólo cuando está en el templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado; es una vida, una entrega total y sin reservas a Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer al sacerdote de entre las demás personas; si éste lleva un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio de los fieles y el mejor desempeño de su misión.
4º - Sirve para preservar de muchos peligros
¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es hoy una terrible realidad.
Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.
Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero, al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo, que ya muchos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.
Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes.
5º - Ayuda desinteresada a los demás
El pueblo cristiano ve en el sacerdote el hombre de Dios, que no busca su bien particular sino el de sus feligreses. La gente abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al padre que es común del pobre y del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los despachos por altos que sean se abren ante las sotanas y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos? Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio de la sotana se ha ido acumulando a base de tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de ella como si se tratara de un estorbo?
6º - Impone la moderación en el vestir
La Iglesia preservó siempre a sus sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en que no caben los lujos. La sotana es de una pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color (negro) y de una forma (saco). Los armiños y ornamentos ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.
Pero, vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos, colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá de ir con la moda y su voz ya no se dejará oír como la del que clamaba en el desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos de camello.
7º - Ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia
Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión sagrada o confundirá su traje y su vida con la del mundo.
Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas con otras que le vengan a la mente a usted. Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos a través de los siglos.
Padre Jaime Tovar Patrón
domingo, 24 de mayo de 2009
MARÍA AUXILIADORA
En el siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón, llevado por la ambición y el orgullo, se atrevió a encarcelar al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica".Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a acabar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.
sábado, 23 de mayo de 2009
DECLARACIÓN SOBRE LA MASONERÍA
Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.
Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.
Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.
No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981 (cf. AAS 73, 1981, págs. 230-241; L’Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 8 de marzo de 1981, pág. 4).
El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.
Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Dotrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.
Cardenal Joseph RATZINGER
Prefecto
viernes, 22 de mayo de 2009
EN PLENA CAMPAÑA ELECTORAL
Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una verdad, bajo cuyo signo los pueblos y los hombres cumplen su misión en la vida. Estos pueblos y estos hombres, antes de nacer los partidos políticos, sabían que sobre su cabeza estaba la eterna verdad, y en antítesis con la eterna verdad la absoluta mentira. Pero llega un momento en que se les dice a los hombres que ni la mentira ni la verdad son categorías absolutas, que todo puede discutirse, que todo puede resolverse por los votos, y entonces se puede decidir a votos si la Patria debe seguir unida o debe suicidarse, y hasta si existe o no existe Dios. Los hombres se dividen en bandos, hacen propaganda, se insultan, se agitan y, al fin, un domingo colocan una caja de cristal sobre una mesa y empiezan a echar pedacitos de papel en los cuales se dice si Dios existe o no existe y si la Patria se debe o no se debe suicidar.Y así se produce eso que culmina en el Congreso de los Diputados.
José Antonio Primo de Rivera
Discurso pronunciado en el Teatro Calderón de Valladolid, el día 4 de marzo de 1934
jueves, 21 de mayo de 2009
TO FATHER NORMAN WESLIN
To Father Norman WeslinPOR SU CRISTIANO EJEMPLO VALEROSO
Por defender la vida de inocentes,
una cruz a sus hombros se ha cargado
y con un puñado de amigos fieles,
por las calles rezando ha protestado.
¡Oh! Santo paladín entre varones
apenas por su edad si está parado,
con coraje de niño enamorado,
se atrevió a enfrentar a los bribones.
Mas, faltando el respeto a sus unciones
lo prendieron las fuerzas policiales
por mostrar el valor de un buen soldado.
Si cantaba en el suelo, ya esposado
si cantaba, con canto desgarrado,
ejemplos como el suyo faltan cienes.
Tomado de Panorama Digital
miércoles, 20 de mayo de 2009
ACTO DE CONFIANZA
Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis solicitudes. "En paz me duermo y en seguida descanso porque Tú solo, Señor, me has confirmado en la esperanza" (Salmo 4:10).
Despójenme en buena hora los hombres de los bienes y de la honra, prívenme de las fuerzas e instrumentos de serviros las enfermedades; pierda yo mismo vuestra gracia pecando, que no por eso perderé la esperanza, antes la conservaré hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno por arrancármela.
Que otros esperen la dicha de sus riquezas o de sus talentos: que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mi toda mi confianza se funda en mi misma confianza: Porque Tú solo Señor, me has confirmado en la esperanza'.
Confianza semejante jamás salió fallida a nadie: `Nadie esperó en el Señor y quedó confundido' (Sir. 2:11). Así que, seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque Tú, Dios mío, de quien lo espero: `en Ti, Señor, he esperado, no quede avergonzado jamás" (Sal 30:2; 70:1).
Conocer, demasiado conozco que por mi soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme. Mientras yo espere, estoy a salvo de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable.
En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos mas inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás a mi siempre, y que te amaré a Ti sin intermisión; y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, espero a Ti mismo de Ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y la eternidad. Amén
San Claudio de la Colombiere
martes, 19 de mayo de 2009
¡EN PIE!
Cuando se produce una agresión, en este caso a la Patria, flagelando la Fe que la dio vida y esplendor, despedazando la Historia forjada con los más penosos sacrificios, la postura de quienes nos sentimos españoles, a pesar de todo, es la de aquellos ángeles que un poeta y mártir describió a la entrada del paraíso. Una postura firme, erecta, portando en las manos espadas de combate, de vigilia, por cuánto allí se cobija. Ángeles que actúan y no hablan, que se alejan de la palabrería vana para empeñar sus fuerzas en el acto de servicio para el que son requeridos.
Esa postura urge adoptar. Aquella que vela en tensión los destinos de España, acompañando cada paso agonizante de la Patria por el camino hacia la muerte. Sólo así, junto a ella, sabrá la Historia de la existencia de un puñado de hombres, que en el siglo XXI mantuvo viva la llama del Patriotismo. Aquella antorcha que es llama y que llama. Que llama al calor de su entorno a los hijos desconcertados por la enfermedad de la madre.
Para cualquiera que sea el final nos ofrecemos. Si tras la agonía viniera el triste desenlace, podremos llorar a la muerte pues habríamos sabido combatir como hombres lo que otros como mujerzuelas entregaron por treinta monedas. Si por el contrario, la luz de la Victoria iluminara nuestro solar patrio, allí emocionados recordaríamos los sacrificios ofrecidos para que la gesta nunca más apremiara ser reconquistada. Allí nos encontraremos. Solos, quizás, frente a tanta impiedad, pasotismo, bajeza o traición. Pero sin renunciar al pasado que desde atrás nos sigue empujando. Sin menguar la acometividad de la contienda, pese a la soledad que nos envuelve, pues nos sabemos herederos de nuestros ancestros que fueron auténticos novios de la muerte. De la muerte por la Cruz y por la Bandera.
No podemos más que mirar al frente, visionar la Cruz que resplandece en el horizonte y levantarnos. Sí, puestos en pie, recitando el credo inmortal de España, avanzaremos sin importarnos quien nos acompañe. Ondeando se encuentra la enseña roja y gualda, resistiendo la tempestad que anhela su arriada. Pero mientras exista un solo español, orgulloso de su sangre y consecuente con su Credo, estará alzada la bandera. Y aquí estaremos nosotros, con España y para España, hasta que Dios nos separe de ella para unirnos a Él eternamente.
Miguel Menéndez Piñar
domingo, 17 de mayo de 2009
SACERDOTE VALIENTE
Mientras la universidad "Católica" de Notre Dame condecoraba al abortista Barack Obama, a las afueras de la universidad, la policía detiene y arresta al Padre Norman Weslin quién con un grupo de fieles protestan por tan nefasto hecho. Es indignante ver a los buenos católicos pasar por estos atropellos, pero sin duda que el Padre Weslin recibirá en el Cielo su merecida recompensa por su valentía y fidelidad a Cristo.
ORACIÓN PARACAIDISTA
¡Señor Dios y Jefe nuestro!:
Ante el puesto difícil,
que elegimos voluntariamente,
venimos a Ti,
porque queremos ser
el mejor soldado de la Patria;
porque tenemos sentido del riesgo
cara a la Muerte;
porque nos sacude el alma
ante un abismo abierto
con su ingrata incertidumbre.
¡Te pedimos Señor!:
Luz para proyectarla
sobre el auténtico valor de la vida,
cuando se gane o se pierda
en aras del deber.
Serenidad que sujete nuestros ánimos
ante el vértigo del instinto y del mundo.
Optimismo espiritual,
para conseguir que sean nuestros:
el valor,
amor al sacrificio,
dureza,
fortaleza,
generosidad,
y auténtico compañerismo.
Y esperanza en que Tú,
Dios Padre,
creador de todas las cosas,
estés en el aire y en el suelo,
para abrazarnos,
curar la herida,
o recoger nuestra alma.
Amén.
Ante el puesto difícil,
que elegimos voluntariamente,
venimos a Ti,
porque queremos ser
el mejor soldado de la Patria;
porque tenemos sentido del riesgo
cara a la Muerte;
porque nos sacude el alma
ante un abismo abierto
con su ingrata incertidumbre.
¡Te pedimos Señor!:
Luz para proyectarla
sobre el auténtico valor de la vida,
cuando se gane o se pierda
en aras del deber.
Serenidad que sujete nuestros ánimos
ante el vértigo del instinto y del mundo.
Optimismo espiritual,
para conseguir que sean nuestros:
el valor,
amor al sacrificio,
dureza,
fortaleza,
generosidad,
y auténtico compañerismo.
Y esperanza en que Tú,
Dios Padre,
creador de todas las cosas,
estés en el aire y en el suelo,
para abrazarnos,
curar la herida,
o recoger nuestra alma.
Amén.
sábado, 16 de mayo de 2009
CARTA A UN SEMINARISTA
Muy querido hijo:
Ya ves que en nuestro Movimiento de Amor tenemos el corazón puesto en la Virgen de Lourdes y por ello, el 11 de febrero, significando que todo viene de sus manos y se lo da a sus hijos más pobres, por fin obtendremos la aprobación canónica. Esta aprobación tiene mucho que ver contigo. Serás sacerdote diocesano donde tendrás una exigencia de ineludible cumplimiento a la santidad.
Ya ves que en nuestro Movimiento de Amor tenemos el corazón puesto en la Virgen de Lourdes y por ello, el 11 de febrero, significando que todo viene de sus manos y se lo da a sus hijos más pobres, por fin obtendremos la aprobación canónica. Esta aprobación tiene mucho que ver contigo. Serás sacerdote diocesano donde tendrás una exigencia de ineludible cumplimiento a la santidad.
Tu alimento será la Eucaristía diaria, el momento más importante del día y del que sacarás fuerzas para toda la jornada. Cuando seas sacerdote tendrás que celebrar solo muchas veces. Recuerda en esos momentos que ”Aunque a veces no hay asistencia de fieles ni participación activa, lo cual manifiesta con mayor claridad la naturaleza eclesial de la celebración, la celebración eucarística siempre está dotada de eficacia y dignidad, ya que es acto de Cristo y de la Iglesia, en la que el sacerdote cumple su principal ministerio y obra siempre por la salvación del mundo. Por cierto, se le recomienda que, según su posibilidad, celebre el sacrificio eucarístico cotidianamente.” (IGMR n.19)
Es tu fusión con Dios, vive la Eucaristía como si fuera la última de tu vida, alimenta esa semilla de amor que Jesucristo plantó cuando te llamó a estar a su lado. Goza con Dios, repara, acompaña a Jesús Sacramentado ensimismado de amor. Tu vida espiritual se alimentará de lo que prediques, celebres y realices, imitando siempre a Aquel que vino para servir y no a ser servido.
"Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor" (Pontifical Romano, Ordenación de presbíteros).
La Santísima Virgen estará contigo. Tu devoción mariana será exquisita porque SOS Infancia es de María. Las cuatro partes del Rosario, mi querido hijo, nunca le pueden faltar a la Virgen, aunque estés apurado de tiempo, tengas exámenes, o el sueño te intente dominar.
Serás padre del pueblo que el Señor te va a encomendar, y al que, como padre, habrás de transmitir la “sana doctrina” que será fruto de la oración y del estudio de las Escrituras y de la Teología.
Por la Eucaristía, la intercesión de María y ese conocimiento de la Palabra de Dios recibirás la Gracia de ver -y digo ver- a Jesús en los niños más pobres (“lo que hicísteis con cada uno de estos vuestros hermanos más pequeños, conmigo lo hicísteis”) Será el premio a tu fidelidad, un anticipo de lo que nos espera en el cielo. Verás en ellos "el ciento por uno que Jesús nos promete".
Y viendo a Cristo en esos niños, tú también tendrás que ser pobre, muy pobre, vivir con lo estrictamente necesario porque ¿acaso puede un padre tener caprichos cuando sus hijos están en extrema necesidad? Por eso viviremos con lo justo, pero sin extravagancias, para poder reparar al Señor en nuestros hermanos más pobres.
Pide al Señor la gracia de desprenderte del deseo de ser apreciado, aceptado o de ser amado. De ir poco a poco desprendiéndote de todos los afectos humanos y de la búsqueda de la honra e intereses personales para ser de Cristo, totalmente de Cristo, de María y de los pobres, esta pobreza significa morir al hombre viejo para vivir. No tengas miedo a que el hombre viejo vaya muriendo, ése nunca te hizo feliz. Sé muy humilde pues sólo así seguirás enamorado de Cristo pobre, casto y obediente. El pobre no tiene derecho a nada porque no es nadie. Desea solo ser amado por Nuestro Señor.
Tenemos que ser exquisitamente obedientes a nuestros Obispos y a las personas que ellos pongan como nuestros Superiores. En SOS Infancia, nunca haremos nada que nuestros Prelados no bendigan antes con las dos manos. La obediencia purifica la facultad de la voluntad, ensancha el corazón y nos hará crecer en el amor. Nos convierte en hombres más valientes y serenos, da como fruto paz al espíritu, autocontrol, serenidad y perseverancia. Es un acto de adoración a Dios Nuestro Señor, un motivo de santificación personal y un principio de orden y eficacia.
Has encontrado un amor que es imposible encontrar en este mundo, ni comparar con otros amores. Amor pleno que llena esa sed de Dios de la que ya nos hablara San Agustín: "Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti".
"¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!. Y he aquí que tu estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuvieran en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abrásame en tu paz".
Amar y sentirte amado de manera tan singular es beber de las fuentes divinas de su Corazón. Dejarlo todo, fiarte totalmente, aunque no veas nada, aunque sea aparentemente un imposible el seguirle y el mundo se ponga en nuestra contra. Es decir "fiat" sin condiciones. "Si Tú lo quieres Señor, hágase". El amor nos lleva a amar a los que no son amados, a ver en nuestros pequeños a Cristo solo y abandonado.
Y como consecuencia de ese Amor viviremos el celibato. Celibato que es dejarnos abrazar y estrechar por el pecho de Jesús, escuchar sus latidos que te dicen: "te quiero". Estar dispuesto a que Dios te llame para irte con Él a la permanente aventura de hacer realidad sueños que sólo en su compañía son posibles. Desposado para siempre con Cristo en este mundo y para toda la eternidad.
Que Dios te bendiga.
P. Ignacio María Doñoro de los Ríos
viernes, 15 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
FATIMA: POR FIN MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ

En ese momento Lucía exclamó: “Miren hacia el sol”.
Desaparecida María Santísima en la inmensidad del firmamento, se desarrollaron ante los ojos de los videntes tres cuadros sucesivos, simbolizando primero los misterios gozosos del rosario, después los dolorosos y finalmente los gloriosos.
Aparecieron, al lado del sol, San José con el Niño Jesús y Nuestra Señora del Rosario. Era la Sagrada Familia. San José bendijo a la multitud, haciendo tres veces la señal de la cruz. El Niño Jesús hizo lo mismo. Siguió la visión de Nuestra Señora de los Dolores y después la de Nuestra Señora del Carmen, con el Niño Jesús en los brazos.
En esta aparición ocurrieron las señales prometidas –el milagro del sol y las ropas mojadas por la lluvia que se secaron súbitamente– para autenticar lo que narraban los pastorcitos.
En la visión de julio, la Santísima Virgen comunicó su famoso secreto que es de la mayor importancia. Pidió que la humanidad se convirtiera, se enmendara de sus pecados y que el Santo Padre, con todos los obispos, consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón. De lo contrario, sobrevendría una nueva guerra, muchas naciones serían aniquiladas, Rusia esparciría sus errores por el mundo y el Santo Padre tendría mucho que sufrir. Y prometió “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
Desaparecida María Santísima en la inmensidad del firmamento, se desarrollaron ante los ojos de los videntes tres cuadros sucesivos, simbolizando primero los misterios gozosos del rosario, después los dolorosos y finalmente los gloriosos.
Aparecieron, al lado del sol, San José con el Niño Jesús y Nuestra Señora del Rosario. Era la Sagrada Familia. San José bendijo a la multitud, haciendo tres veces la señal de la cruz. El Niño Jesús hizo lo mismo. Siguió la visión de Nuestra Señora de los Dolores y después la de Nuestra Señora del Carmen, con el Niño Jesús en los brazos.
En esta aparición ocurrieron las señales prometidas –el milagro del sol y las ropas mojadas por la lluvia que se secaron súbitamente– para autenticar lo que narraban los pastorcitos.
En la visión de julio, la Santísima Virgen comunicó su famoso secreto que es de la mayor importancia. Pidió que la humanidad se convirtiera, se enmendara de sus pecados y que el Santo Padre, con todos los obispos, consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón. De lo contrario, sobrevendría una nueva guerra, muchas naciones serían aniquiladas, Rusia esparciría sus errores por el mundo y el Santo Padre tendría mucho que sufrir. Y prometió “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
¡AVE MARÍA PURÍSIMA!...
...¡SIN PECADO CONCEBIDA!
martes, 12 de mayo de 2009
EL SISTEMA REPRESENTATIVO TRADICIONAL.
Complemento natural de la libertad regional es aquella magnífica y asombrosa institución que surge de las entrañas e nuestra propia Historia, aquella hermosa y fecunda doctrina representativa, simbolizada en nuestras antiguas y veneradas Cortes. Y al hablar de las antiguas Cortes no me refiero sólo a las de Castilla, que fueron, por cierto, y por causas que no voy a examinar ahora, quizá más embrionarias y menos desarrolladas que las de los demás reinos de España.
Ya sé yo que no llegaron a completo término aquello principios representativos que tan profundo arraigo tenían en la sociedad medieval, que apenas existió un señorío de ciertas proporciones sin sus juntas o pequeñas Cortes, y que no habían podido llegar a su plenitud y lozanía, entre otras causas, por el golpe de retroceso producido por la protesta luterana en la civilización europea, y que originó la Monarquía absoluta del siglo XVI, la cuál fué obstáculo para que alcanzaran el término de su evolución los gérmenes de verdadero régimen representativo que había en el seno de las monarquías cristianas; pero, tomando en conjunto aquel sistema, y sin referirme al del Castilla, ni al de Valencia, ni al de Aragón, ni al de Navarra y Cataluña, que no difieren en lo sustancial entre sí, ni los Estados generales de Francia, ni de los Parlamentos de Inglaterra, ni de las Dietas de Hungría, Polonia y Alemania, porque habían sido la realización varia de un mismo principio inmortal que informaba a las sociedades cristianas en el Edad Media,puedo sintetizarlo en estas cuatro bases fundamentales en que las Cortes se apoyan, y que son: primera, representación por las clases; segunda, incompatibilidad entre el cargo de diputado y toda merced, honor y empleo, exceptuando los que son obtenidos por rigurosa oposición; tercera, el mandato imperativo como vínculo entre el elector y el elegido, y cuarta, aquellas dos atribuciones de las Cortes que consistían en no poder establecerse ningún impuesto nuevo, ni ser variada o modificada ninguna ley fundamental, sin el consentimiento expreso de las Cortes.
Queremos nosotros el régimen corporativo y el de clases porque entendemos que. correspondiendo a la misma triple división de la vida y de las facultades humanas, hay en la sociedad, cualquiera que ella sea, una clase que representa principalmente el interés intelectual, como son las corporaciones científicas, las Universidades y las Academias; una clase que representa, antes que todo y principalmente, un interés religioso y moral, como es el clero, y otras que, como el comercio, la agricultura y la industria representan el interés material; y, en una sociedad no improvisada, y con la vida secular como la nuestra, hay la superioridad del mérito reconocido en todos los pueblos, y la formada por prestigios y glorias de nombre históricos constituyendo la aristocracia social y la de sangre, y, con el interés de la defensa y del orden representado por el Ejército y por la Marina, está completado el cuadro de todas las clases sociales que tienen derecho a la representación. Por eso no queremos que sean las Cortes formadas por aquel cuerpo electoral, del cual decía ya Donoso Cortés que era un agregado arbitrario y confuso, que se formaba a una señal convenida y se desvanecía a otra señal, quedando sus miembros dispersos hasta que sonaba de nuevo la voz que les ordenaba juntarse. No queremos que sea ese arbitrario agregado, en el cuál el médico, el industrial, el sacerdote, el agricultor, el abogado, el militar, todos juntos y confundidos van a hacer surgir aquella representación legítima de intereses tan varios, tan complejos, y a veces tan opuestos; nosotros queremos que las Universidades, las Academias y las Corporaciones científicas, tengan sus propios representantes, que tenga los suyos el Clero, que los tenga la industria, el comercio y la agricultura, y sus especiales mandatarios, la aristocracia y el Ejército.
Queremos también que, como vínculo entre el elector y el elegido, exista el mandato imperativo. Ya se yo que contra el mandato imperativo han esgrimido sus armas las escuelas doctrinarias; ya sé que contra él dicen que resuelve antes de discutir, y que con eso, en cierto modo, se mata el régimen parlamentario. Si no tuviera mas inconveniente que ese, para mi esa era la mejor de sus defensas; pero no es verdad que resuelva antes de discutir, porque puede suceder, y sucede de hecho, que dentro de una clase pueden los electores haber deliberado y discutido ampliamente, y después el procurador mismo puede discutir en las Cortes con aquellos otros procuradores que no hayan recibido expreso mandato imperativo, y el mismo puede no recibirlo para todos los asuntos. No es cierto tampoco aquel axioma político de las escuelas liberales, según el cual el diputado no es representante de una clase, ni de un distrito, sino de la nación entera, esta es una aberración, de la cual, ya en el año 1848, y comentando la Constitución revolucionaria francesa de entonces, se reía Proudhon, el cual decía que, si los diputados representaban a sus diferentes distritos, estaba representada la Nación, y que de ninguna manera podía representar un diputado a todos los distritos de la Nación, ya que en la mayor parte de ellos eran desconocidos los diputados por los distritos, y los distritos por los diputados.
Tiene el mandato imperativo innegables ventajas, y una de ellas es que por medio de él se pueden conocer directamente el Estado de la opinión pública, de ese concepto que tantos servicios os ha prestado, que es una frase hecha que, bien analizada, no puede ser sustentada por los liberales, ya que el sujeto de la opinión requiere dos cosas: el conocimiento de las cuestiones morales y jurídicas, que no puede tener una multitud, y al mismo tiempo una unidad de norma y de criterio, que con la libertad de todas las opiniones se destruye.
Ya sé yo que no llegaron a completo término aquello principios representativos que tan profundo arraigo tenían en la sociedad medieval, que apenas existió un señorío de ciertas proporciones sin sus juntas o pequeñas Cortes, y que no habían podido llegar a su plenitud y lozanía, entre otras causas, por el golpe de retroceso producido por la protesta luterana en la civilización europea, y que originó la Monarquía absoluta del siglo XVI, la cuál fué obstáculo para que alcanzaran el término de su evolución los gérmenes de verdadero régimen representativo que había en el seno de las monarquías cristianas; pero, tomando en conjunto aquel sistema, y sin referirme al del Castilla, ni al de Valencia, ni al de Aragón, ni al de Navarra y Cataluña, que no difieren en lo sustancial entre sí, ni los Estados generales de Francia, ni de los Parlamentos de Inglaterra, ni de las Dietas de Hungría, Polonia y Alemania, porque habían sido la realización varia de un mismo principio inmortal que informaba a las sociedades cristianas en el Edad Media,puedo sintetizarlo en estas cuatro bases fundamentales en que las Cortes se apoyan, y que son: primera, representación por las clases; segunda, incompatibilidad entre el cargo de diputado y toda merced, honor y empleo, exceptuando los que son obtenidos por rigurosa oposición; tercera, el mandato imperativo como vínculo entre el elector y el elegido, y cuarta, aquellas dos atribuciones de las Cortes que consistían en no poder establecerse ningún impuesto nuevo, ni ser variada o modificada ninguna ley fundamental, sin el consentimiento expreso de las Cortes.
Queremos nosotros el régimen corporativo y el de clases porque entendemos que. correspondiendo a la misma triple división de la vida y de las facultades humanas, hay en la sociedad, cualquiera que ella sea, una clase que representa principalmente el interés intelectual, como son las corporaciones científicas, las Universidades y las Academias; una clase que representa, antes que todo y principalmente, un interés religioso y moral, como es el clero, y otras que, como el comercio, la agricultura y la industria representan el interés material; y, en una sociedad no improvisada, y con la vida secular como la nuestra, hay la superioridad del mérito reconocido en todos los pueblos, y la formada por prestigios y glorias de nombre históricos constituyendo la aristocracia social y la de sangre, y, con el interés de la defensa y del orden representado por el Ejército y por la Marina, está completado el cuadro de todas las clases sociales que tienen derecho a la representación. Por eso no queremos que sean las Cortes formadas por aquel cuerpo electoral, del cual decía ya Donoso Cortés que era un agregado arbitrario y confuso, que se formaba a una señal convenida y se desvanecía a otra señal, quedando sus miembros dispersos hasta que sonaba de nuevo la voz que les ordenaba juntarse. No queremos que sea ese arbitrario agregado, en el cuál el médico, el industrial, el sacerdote, el agricultor, el abogado, el militar, todos juntos y confundidos van a hacer surgir aquella representación legítima de intereses tan varios, tan complejos, y a veces tan opuestos; nosotros queremos que las Universidades, las Academias y las Corporaciones científicas, tengan sus propios representantes, que tenga los suyos el Clero, que los tenga la industria, el comercio y la agricultura, y sus especiales mandatarios, la aristocracia y el Ejército.
Queremos también que, como vínculo entre el elector y el elegido, exista el mandato imperativo. Ya se yo que contra el mandato imperativo han esgrimido sus armas las escuelas doctrinarias; ya sé que contra él dicen que resuelve antes de discutir, y que con eso, en cierto modo, se mata el régimen parlamentario. Si no tuviera mas inconveniente que ese, para mi esa era la mejor de sus defensas; pero no es verdad que resuelva antes de discutir, porque puede suceder, y sucede de hecho, que dentro de una clase pueden los electores haber deliberado y discutido ampliamente, y después el procurador mismo puede discutir en las Cortes con aquellos otros procuradores que no hayan recibido expreso mandato imperativo, y el mismo puede no recibirlo para todos los asuntos. No es cierto tampoco aquel axioma político de las escuelas liberales, según el cual el diputado no es representante de una clase, ni de un distrito, sino de la nación entera, esta es una aberración, de la cual, ya en el año 1848, y comentando la Constitución revolucionaria francesa de entonces, se reía Proudhon, el cual decía que, si los diputados representaban a sus diferentes distritos, estaba representada la Nación, y que de ninguna manera podía representar un diputado a todos los distritos de la Nación, ya que en la mayor parte de ellos eran desconocidos los diputados por los distritos, y los distritos por los diputados.
Tiene el mandato imperativo innegables ventajas, y una de ellas es que por medio de él se pueden conocer directamente el Estado de la opinión pública, de ese concepto que tantos servicios os ha prestado, que es una frase hecha que, bien analizada, no puede ser sustentada por los liberales, ya que el sujeto de la opinión requiere dos cosas: el conocimiento de las cuestiones morales y jurídicas, que no puede tener una multitud, y al mismo tiempo una unidad de norma y de criterio, que con la libertad de todas las opiniones se destruye.
El estado de la opinión puede ser conocido por el mandato imperativo, ya que, por el número de mandato o poderes que en las Cortes aparezcan, se puede saber perfectamente cuando están divididos en el país los pareceres y cuando hay cierta uniformidad o cierto parecer común, ya en cada clase, ya en todas juntas.
Ofrece también otra ventaja inmensa que no puede existir con los sistemas parlamentarios modernos. ¿Sabéis cuál es esa ventaja que reporta? La de no poder violar la verdadera voluntad del país: es decir, que los que sean elegidos no prometerán una cosa durante el periodo electoral, y después ejecutarán lo contrario cuando tengan la investidura de diputado.
Sucederá otra cosa y de suma importancia: que no podrán existir en las Cortes mayorías oficiales, mayorías que voten según la voluntad del Gabinete, sino mayorías populares que voten según la voluntad de sus representados.
Con la incompatibilidad del cargo de diputado con todo honor, merced o empleo que no fuese obtenido en rigurosa oposición, se lograría evitar una de las principales fuentes que pueden existir de corrupción parlamentaria. No podría un diputado ni siquiera ser representante a un tiempo de un distrito y de poderosas sociedades industriales que reciban subvenciones del presupuesto. No podría, por lo mismo, echarse sobre sí la nota que pudiera ser denigrante, y que ahora además puede ser cierta, de que no votaba libremente, sino por complacencias, por halagos o por mercedes recibidas o prometidas. Por eso es de completa necesidad establecer esa incompatibilidad, para evitar las corruptelas, podredumbres y prevaricaciones parlamentarias.
Consideramos también que las Cortes tienen dos oficios, porque tienen que cumplir una doble misión; ayudar a gobernar, sin se cámaras cosoberanas que usurpan las atribuciones del Monarca -el cual debe reinar y gobernar, sin estar sujeto a la humillante tutela de un Gabinete que concentra en sí todos los poderes, y responder con responsabilidad social-, y limitar y contener la autoridad soberana, para que no se salga de su órbita propia.
Consecuencia de esas funciones son la exposición de las necesidades de los pueblos, y la petición de sus remedios, ya por disposiciones particulares o por leyes, y el que no sea impuesta ninguna contribución ni cambiada ninguna ley fundamental sin previo consentimiento; prerrogativas de que se ha hablado antes, y que, con otras menos importantes y la del juramento mutuo al comenzar el reinado, de una u otra manera han existido siempre en las antiguas Cortes españolas cuando llegaron a tener algún desarrollo.
De aquí se deduce que dentro de nuestra monarquía es absolutamente imposible toda tiranía. No pueden ser violentadas las conciencias cristianas; pues aquella relación que tiene el Estado con la Iglesia no la fija arbitrariamente por su voluntad el Estado, sociedad inferior, sino la Iglesia, que por su fin es la institución suprema. No puede ser dilapidada nuestra hacienda, porque sin el consentimiento de los súbditos o de los mandatarios no se pueden establecer impuestos nuevos; y, finalmente, no puede ser hollada nuestra libertad porque, para ser alteradas las leyes capitales que la definen y amparan, necesita el concurso y el beneplácito de los mismos gobernados o de sus procuradores. Resulta, pues, que, con nuestro sistema no pueden sufrir menoscabo ni nuestra fé, ni nuestra libertad, ni nuestra Hacienda. Es decir, que en éste régimen, la libertad está en todas partes y la tiranía en ninguna. Viene a ser esto, bien entendido, una Monarquía fuerte y robusta por su poder no parlamentario; representativa, por sus auxilios y limitaciones, y federativa, por las regiones que asocia y enlaza; siendo este calificativo, juntamente con el apellido primogénito de católica, y no el mote de absolutista, el que mejor se cuadra, si se aplican las palabras en su legítimo sentido.
31 de mayo de 1893.
Discurso en el congreso.
Juan Vázquez de Mella
lunes, 11 de mayo de 2009
ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO

"En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas".
José Antonio Primo de Rivera
domingo, 10 de mayo de 2009
sábado, 9 de mayo de 2009
MILLÁN ASTRAY A UN CAPITÁN DE REQUETÉS

Salamanca, Claustro de la Universidad
III CONGRESO NACIONAL DE ESTUDIANTES CARLISTAS
(26 de enero de 1937)
A don Jaime del Burgo, Capitán de Requetés:
«Carlistas, Soldados sin manchas, que habéis mantenido vuestros cuadros militares como se mantiene el honor, muy alto, por encima de toda política...
Vosotros, carlistas, habéis recibido el espaldarazo de La Legión. Así lo atestiguan los millares de tumbas sobre las que florecen Boinas rojas, que cubren los campos de héroes que murieron en un estrecho abrazo...
Sois, carlistas, lo más puro. Sois la maravillosa pureza de unos ideales conservados a través de generaciones para España. Tenéis un blasón inmaculado, carlistas. Vuestras actuaciones, jóvenes Requetés, no se han manchado con el lodo de la política. Seguid así, sin ambiciones, luchando, sacrificándoos, en aras de un solo ideal: España...
Seguid como hasta ahora, amándola por encima de todo, y llevando como meta el sacrificio por ella. Sois luchadores. Luchadores por acción y luchadores por Tradición, y ser luchador supone una pureza más».
III CONGRESO NACIONAL DE ESTUDIANTES CARLISTAS
(26 de enero de 1937)
A don Jaime del Burgo, Capitán de Requetés:
«Carlistas, Soldados sin manchas, que habéis mantenido vuestros cuadros militares como se mantiene el honor, muy alto, por encima de toda política...
Vosotros, carlistas, habéis recibido el espaldarazo de La Legión. Así lo atestiguan los millares de tumbas sobre las que florecen Boinas rojas, que cubren los campos de héroes que murieron en un estrecho abrazo...
Sois, carlistas, lo más puro. Sois la maravillosa pureza de unos ideales conservados a través de generaciones para España. Tenéis un blasón inmaculado, carlistas. Vuestras actuaciones, jóvenes Requetés, no se han manchado con el lodo de la política. Seguid así, sin ambiciones, luchando, sacrificándoos, en aras de un solo ideal: España...
Seguid como hasta ahora, amándola por encima de todo, y llevando como meta el sacrificio por ella. Sois luchadores. Luchadores por acción y luchadores por Tradición, y ser luchador supone una pureza más».
Millán Astray
Luis Togores, «Millán Astray Legionario», La Esfera de los Libros, 2003
viernes, 8 de mayo de 2009
LEÓN DEGRELLE: A LOS 64 AÑOS DE SU LLEGADA A ESPAÑA.
Se cumplen ahora (8 de Mayo) 64 años de la épica llegada de León Degrelle a España, en Mayo de 1945, aterrizando con el bombardero alemán Heinkel HE-111 en la playa de la Concha de San Sebastían y cuya salida había tomado en Noruega con apenas combustible.
Como entonces, le volvemos a acoger, esta vez abrazando su pensamiento, su obra y su vida.
No hay mejor manera de recordarle, con profunda admiración, que reproduciendo parte de aquel texto inigualable que rubricó bajo el título Almas Ardiendo. Un libro espiritual, ascético y místico. Una arenga que forja la contemplación en la acción. Letras que sirven para el combate de la Iglesia militante
Aquí un extracto de máxima actualidad.
Jamás fue el universo tan rico, ni estuvo tan colmado de comodidades, gracias a una enorme y fecunda industrialización. Jamás hubo tanto oro.
Pero el oro está escondido en los cofres blindados, más seguro que en las más profundas cavernas. Los bienes materiales, monopolizados, sirven para matar a los hombres y no para socorrerles. Son una razón más para odiar. Han convertido en garras, las manos que los tocan, y en jaguares Los cuerpos humanos que los utilizan.
Sin amor, sin fe, el mundo se está asesinando a sí mismo. El siglo ha querido, ciego de orgullo, ser tan sólo el siglo de los hombres.
Este orgullo insensato le ha perdido. Ha creído que sus máquinas, sus "stocks". Sus lingotes de oro, le podrían dar la felicidad. Y sólo le han dado alegrías, pero no la alegría, no esa alegría que es como el sol, que nunca se apaga en los paisajes que antes ha llenado de ardiente esplendor. Las tristes alegrías de la posesión se han endurecido como púas y han herido a los que, creyéndolas flores, las acercaban a su rostro.
El corazón de los vencedores del siglo, vencedores de un día, está lleno de melancolía, de acritud, de una horrible pasión de apoderarse de todo, enseguida, de una cólera brutal, que se eriza frente a todos los obstáculos.
Millones y millones de hombres se han batido y se han odiado. Un huracán les arrastra, cada vez más desencadenado, a través de los aires encendidos. La lengua seca, frías las manos, adivinan ya, en medio de su delirio, el instante próximo en que su obra de locos será aniquilada. Desaparecerá, porque era contraria a las leyes del corazón y a las leyes de Dios.
Él solo, Dios, daba al mundo su equilibrio, dominaba las pasiones, señalaba el sentido de los días felices o desgraciados. ¿Para qué haber sido ambicioso, cuando el verdadero bien se ofrecía sin límites, generosamente, a todos los corazones puros y sinceros?
El mundo ha renegado de esta alegría, sublime y orgullosa, como los chorros de una fuente. Ha preferido hundirse en los pútridos mares del egoísmo, de la envidia y del odio. Se asfixia en la ciénaga. Se debate en medio de sus guerras, de sus crisis, en medio de los lazos resbaladizos de su egoísta pasión. Aunque se reúnan todas las conferencias del mundo y se agrupen los jefes de Estado y los expertos, nada podrán cambiar. La enfermedad no está en el cuerpo.
El cuerpo está enfermo porque lo está el alma. Es el alma la que tiene que curarse y purificarse. La verdaderamente grande y única revolución que está por hacerse es ésa: aun tan sólo las almas, llamadas por el amor del hombre y alimentadas por el amor de Dios podrá devolver al mundo el claro rostro y una mirada limpia a los ojos purificados por el agua serena de la entrega generosa.
No hay opción: o revolución espiritual, o fracaso del siglo. La salvación del mundo está en la voluntad de las almas que tienen fe.
Pero el oro está escondido en los cofres blindados, más seguro que en las más profundas cavernas. Los bienes materiales, monopolizados, sirven para matar a los hombres y no para socorrerles. Son una razón más para odiar. Han convertido en garras, las manos que los tocan, y en jaguares Los cuerpos humanos que los utilizan.
Sin amor, sin fe, el mundo se está asesinando a sí mismo. El siglo ha querido, ciego de orgullo, ser tan sólo el siglo de los hombres.
Este orgullo insensato le ha perdido. Ha creído que sus máquinas, sus "stocks". Sus lingotes de oro, le podrían dar la felicidad. Y sólo le han dado alegrías, pero no la alegría, no esa alegría que es como el sol, que nunca se apaga en los paisajes que antes ha llenado de ardiente esplendor. Las tristes alegrías de la posesión se han endurecido como púas y han herido a los que, creyéndolas flores, las acercaban a su rostro.
El corazón de los vencedores del siglo, vencedores de un día, está lleno de melancolía, de acritud, de una horrible pasión de apoderarse de todo, enseguida, de una cólera brutal, que se eriza frente a todos los obstáculos.
Millones y millones de hombres se han batido y se han odiado. Un huracán les arrastra, cada vez más desencadenado, a través de los aires encendidos. La lengua seca, frías las manos, adivinan ya, en medio de su delirio, el instante próximo en que su obra de locos será aniquilada. Desaparecerá, porque era contraria a las leyes del corazón y a las leyes de Dios.
Él solo, Dios, daba al mundo su equilibrio, dominaba las pasiones, señalaba el sentido de los días felices o desgraciados. ¿Para qué haber sido ambicioso, cuando el verdadero bien se ofrecía sin límites, generosamente, a todos los corazones puros y sinceros?
El mundo ha renegado de esta alegría, sublime y orgullosa, como los chorros de una fuente. Ha preferido hundirse en los pútridos mares del egoísmo, de la envidia y del odio. Se asfixia en la ciénaga. Se debate en medio de sus guerras, de sus crisis, en medio de los lazos resbaladizos de su egoísta pasión. Aunque se reúnan todas las conferencias del mundo y se agrupen los jefes de Estado y los expertos, nada podrán cambiar. La enfermedad no está en el cuerpo.
El cuerpo está enfermo porque lo está el alma. Es el alma la que tiene que curarse y purificarse. La verdaderamente grande y única revolución que está por hacerse es ésa: aun tan sólo las almas, llamadas por el amor del hombre y alimentadas por el amor de Dios podrá devolver al mundo el claro rostro y una mirada limpia a los ojos purificados por el agua serena de la entrega generosa.
No hay opción: o revolución espiritual, o fracaso del siglo. La salvación del mundo está en la voluntad de las almas que tienen fe.
León Degrelle
Almas Ardiendo
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